Hoy nos adentramos en el mundo del teatro, de la mano de Alberto Frías, el cual nos acompaña a tomar nuestro café con 10 preguntas para ahondar entre bambalinas, entresijos y esa vida de artista que siempre ha sido tan sonada, pero que por tan pocos ha sido realmente conocida.
¿Quién es realmente Alberto Frías? Actor, cantante, director y creador escénico, aunque opta por auto-concretarse como artista. De no menos, pues tiene un extenso recorrido en el panorama del teatro nacional e internacional: Fue nominado a los premios BroadwayWorld y PTM como actor revelación, ha participado en producciones tan reseñables como “El Rey León” de la Gran Vía, “El médico” en el teatro Alcalá, “The opera locos” con la compañía Yllana o “Fausto” en el Centro Dramático Nacional, y por si fuera poco, actualmente asienta un puesto como Académico de las Artes Escénicas de España.
Sin más dilación, muy buenas tardes, Alberto. ¿Cómo estás?
Muy bien, encantado de estar aquí.
1. En tu web, albertofrias.es, no te resuelves como actor, dramaturgo, director o académico, sino como artista. ¿Por qué?
Creo que el concepto engloba todo eso, ¿no? A veces, la palabra artista ha estado muy denostada… Pero bueno, me gusta pensar en la artesanía como profesión: El artista como artesano del arte. Por eso me considero artista.
2. Según tu experiencia, ¿dirías que el artista nace o se hace?
Nace y se hace.
Para ser artista tienes que nacer, eso es así. Al igual que para ser médico o cualquier otro oficio. Tienes que nacer para ello, porque es una vida muy complicada. Pero no solamente quien nace artista es artista. Yo abogo mucho por el actor o la actriz que se forman. Si no te formas, vamos…, ya puedes ser el mejor actor o actriz del mundo, o el mejor cantante del mundo, que no tienes nada que hacer. Entonces, yo creo que van cogidas de la mano los dos.
¿Te refieres a formación en la tabla, ejerciendo el oficio, o a una formación académica previa?
Ambas. El escenario enseña muchísimo. Por supuesto, es donde más aprendes. Pero también hay formas que se necesitan aprender en una clase. Aquí tenemos mucha suerte, porque en España hay muy buenas escuelas de teatro y de canto. Pero es eso: Hay que leer mucho, practicar mucho, entrenar mucho… Se piensa siempre que artista es sinónimo de vago, que no hacemos nada, que nos acostamos tarde y madrugamos nunca; pero es todo lo contrario. La gran mayoría de compañeros y compañeras de profesión que conozco son super madrugadores, super trabajadores. Evidentemente, puedes encontrar de todo, como en todas partes; pero es una profesión muy dura, una profesión muy física y psíquica. Tienes que trabajar mucho.
En tanto a nacer, no hay nada que apuntar, porque nacer es nacer. Sin embargo, en la parte formativa, ¿hay alguna escuela que recomiendes?
Tenemos la suerte de contar con la Real Escuela Superior de Arte Dramático, que es dónde yo me formé, o la Escuela Superior de Canto de Madrid, por ejemplo… Pero hay muchas escuelas. Las oficiales son maravillosas, pero también hay muchas escuelas de teatro musical. Por ejemplo, SOM Academy tiene una escuela que está muy bien, que tiene profesores maravillosos. TAI es otra escuela que también tiene muy buena formación. Yo creo que se están haciendo las cosas muy bien y se está poniendo mucho hincapié en eso. Porque antes no había nada: Cuando yo me formé, tenías que hacer teatro en un sitio, luego aprender canto en otro, si querías aprender danza tenías que irte a otro… Pero ahora hay escuelas que engloban todo. Eso está muy bien.
3. ¿Qué es lo peor y lo mejor del teatro como oficio?
Lo mejor es la capacidad de expresarse en forma de arte, que la gente lo aprecie y te aplauda por ello. Lo peor es la precariedad que hay en este oficio. Porque yo tengo la suerte de poder dedicarme plenamente a esto y me lo trabajo mucho, pero yo sé de compañeros y compañeras que lo han pasado muy mal. Entonces, diría eso, que la precariedad en el trabajo es horrible: A veces tenemos muchísimo trabajo, otras veces no tenemos nada… No suele haber algo seguro. Además, tampoco siempre se paga lo que se tiene que pagar. Hay un Estatuto del Artista , que se tendría que cumplir, y no se cumple muchas veces. Son muchas cuestiones, porque no solo somos actores y actrices. Mira, yo estoy casado con una sastre de teatro, una gran profesional que diseña vestuarios de teatro y, no sabes…., ni te lo imaginas… Ese mundo está también súper denostado. Es una cosa horrible. Todavía hace falta profesionalizar mucho la profesión.
Es curioso que lo digas, cuando ayer se aprobaron por unanimidad las mejoras del Estatuto del Artista en el Congreso, ¿no?
Sí, sí, y es un gran avance. Pero, por ejemplo, Francia tiene unas leyes para artistas que son increíbles. No llegamos ni a un 5% de lo bien que están allí. Ni siquiera llegamos a Portugal, que está muchísimo mejor que nosotros. Tampoco me malinterpretes, lo que se ha logrado es un paso maravilloso, grandísimo. Muchos compañeros se han dejado los cuernos para que las cosas estén mejor, para que haya más seguridad y ayudas en la profesión, pero aún falta mucho por hacer.

4. ¿Cuál dirías que ha sido el peor y el mejor momento de tu carrera profesional?
Lo mejor de mi carrera son las personas que todavía tengo en el camino: A mi mujer la encontré trabajando, a mis mejores amigos les encontré trabajando… Eso es lo mejor que recojo de la profesión.
Y lo peor pues… Envidias, pero, vamos, esto también se encuentra en muchos sitios, eh…
¡Y los horarios! Lo que peor llevo son los horarios: Estás trabajando muchas horas, sales tardísimo y al día siguiente tienes que levantarte muy pronto para hacer un pedagógico… Eso es muy complicado.
5. Tenemos entendido que estás creando tu propia productora de teatro. ¿Cual es su nombre y cómo está siendo este proceso?
Se llama Sing·Us y nació con el propósito de tratar bien, de dignificar la profesión y de llevar lo mejor posible esta carrera. La monté junto a Eva Marco , que es una soprano maravillosa, que ha recorrido el Mundo cantando y que pocas veces ha cantado en España. Ahora mismo está en Roma, cantando en un teatro de renombre. Es curioso que en España no se la escuche, no se sabe por qué… Pero bueno, supongo que así somos en España. La cosa es que queríamos dignificar la profesión y es verdad que aún somos pequeños, que muchas veces no lo hacemos todo perfecto, porque se nos escapan todavía muchas cosas. Pero bueno, solo tenemos dos años de vida y llevamos ya siete producciones, tanto de gran formato como mediano y pequeño. Afinando un poco, en realidad lo que nosotros queríamos era llevar la música clásica a todo el mundo, a todo el público. El propósito era cambiar la idea de que la música clásica es elitista, porque no es así: Hemos puesto cuartetos de cuerda a tocar Queen, o hemos cogido a Diana Navarro para que haga las canciones de Manuel de Falla, el compositor más famoso de España, que se hace más fuera que dentro. Así que, bueno, lo estamos intentando. Estamos ahí, poco a poco, haciendo esta carrera de fondo.
Te deseamos mucho ánimo con ello. ¿Alguna producción que hayáis hecho y quieras mencionar?
“El Amor Falla” con Diana Navarro, por ejemplo, o “María Callas Sfogato” , que es el último día de María Callas. En ésta, juntamos mucho la puesta en escena teatral, con un texto maravilloso de Pedro Víllora y con la ópera. Se tocan las mejores piezas de ópera de María Callas. Es muy emotivo. De hecho, justamente cuando salga la entrevista estaremos en el Teatro Alcázar de Madrid.
6. ¿Se está adaptando el teatro al mundo digital?
Sí. Es más, ahora mismo es imprescindible. Fíjate cómo, que en mi productora tenemos un departamento solamente de marketing, dedicado por completo a eso. Está claro que, hoy día, si no estás en las redes, no estás: Banners en Youtube, anuncios en Google… Yo no tengo mucha idea de ésto, pero es verdad que sí tienes que estar. Tienes que pagar anuncios en Instagram para que se vea. Antes era mucho en la radio, la televisión…, pero eso está cambiando. Mira, precisamente el 21 de febrero estrenamos una producción que se llama “Milenial The Show”. Es un cabaret, con Ger (@gersanc_) y Tamara García (@grtamara). Claro, evidentemente, la gente joven no escucha esto en la radio. (Risas) Entonces, tenemos que tirar muchísimo de publicidad en redes o por los propios influencers que saquen sus anuncios ahí. Vamos, que esto es imprescindible ahora mismo. Es más, se cuentan cuántas entradas se venden, cómo es el público que la compra, cuántas veces se ve un anuncio. Eso permite tener mucha información también del público, de a quién llegas, de cómo llegar a ellos y ellas. Eso es genial, porque podemos saber qué les gusta y que no, y cómo podemos mejorar.
7. Según tu experiencia, ¿cuál crees que será la etapa artística que seguirá al género contemporáneo?
Si creo en la artesanía del arte, es decir, en ser artesano del arte, es porque sé que se puede hacer una obra buenísima con tan solo una vela. Y todavía seguimos haciendo los clásicos, ¿sabes? No creo que eso cambie mucho. Estamos entrando ahora en una etapa un poco reivindicativa. Me gusta mucho referirme a Bertolt Brecht, porque hacían cosas más experimentales, más reivindicativas… Creo que estamos yendo hacia algo así. Aunque la gente también quiere divertirse y quiere no pensar, porque lo hemos pasado fatal y es normal. Pero bueno, también hay gente que sigue disfrutando con “Medea” o “Edipo”. Los clásicos siempre van a ser clásicos y no se van a perder. Es más, hace poco sacaron “Yerma” en el María Guerrero y se vendieron todas las entradas en dos días. Que Lorca siga suscitando esta emoción es increíble. Pero, ¿qué decimos? Si dentro de muchos años se va a seguir haciendo “Yerma”: Lorca es Lorca y va a ser para siempre. Y no solo Lorca, también Paco Becerra, que es contemporáneo, quería hacer una obra sobre Santa Teresa en los Teatros del Canal, en donde se tomaban estupefacientes, y le han prohibido en la Comunidad de Madrid. Bueno…, es que el teatro es reivindicativo y tiene que existir este tipo de producciones en dónde se dice “mira, lo estamos haciendo”. Creo que este tipo también sigue llegando. La verdad es que ya no se distingue mucho del teatro clásico y el contemporáneo. No sé… Me viene “Iphigenia en Vallecas”, que junta un texto clásico con una propuesta contemporánea. Yo creo que vamos rescatando lo clásico para ponerlo en un contexto contemporáneo y creó que esta tendencia va a seguir. En cualquier caso, no nos vamos a olvidar de los clásicos.
De un tiempo a esta parte, vemos mucha experimentación sobre lo que está dicho. Se buscan nuevas maneras de pensarlo, de sentirlo y de expresarlo. También vemos un teatro y un arte en general “de respuestas”… Como si de un tiempo a esta parte hubiese sido “de preguntas” y ahora estamos entrando en una etapa en la que la gente ya está cansada de preguntas, y lo que quieres son respuestas. ¿Tú qué piensas?
Tal vez sea la inmediatez que tenemos ahora mismo. Realmente, esas respuestas están porque tampoco nos preguntamos mucho como sociedad. Creo que buscamos respuestas porque es como “lo necesito ya”, ¿sabes? Creo que la gente necesita muchas respuestas y los dramaturgos lo están haciendo. La dramaturgia de ahora no es la misma que hacía años, y ni digamos hace siglos. Alfredo Sansol escribe muy bien, pero tampoco se puede escoger entre él y Federico García Lorca, porque son épocas distintas y la escritura también cambia.

8. Como artista y espectador amante del panorama teatral de Madrid, ¿hay alguna obra ajena que esté en cartelera y que recomiendes especialmente?
Hay muchas. Yllana ha vuelto con “666”, después de 25 años. Hay grandes musicales en Madrid que están haciéndose y que son maravillosos: «Mamma Mía», “La Historia Interminable” u otras grandes producciones bonitas. Hay muchas. Pero luego hay muchas obras en espacios pequeños, que no tienen tanta publicidad, que no tienen tantos medios, pero que también son grandes obras. Por ejemplo, “Loba” en Nave 73 o “Lavar, marcar y enterrar” en el Teatro Lara, de mi amigo José Masegosa, que a mi me gusta mucho como escribe. Estas son producciones de mediano formato, que evidentemente no cuesta la entrada lo mismo que cuesta en la Gran Vía, pero son musicales que de verdad están muy, pero que muy bien hechos. A ese tipo de producciones hay que mimarlas también.
9. ¿Quién es Alberto Frías cuando no ejerce de artista o acaso consideras que el artista no puede separarse de la persona?
Yo diría que sí. No soy el mismo cuando estoy en un escenario que cuando estoy en casa, tumbado en el sillón, con mis zapatillas. No soy la misma persona, pero bueno, siempre queda algo del artista, supongo. Ya he dicho que artista es una palabra tan denostada que a veces se utiliza como peyorativo, pero para mí no lo es. Para mí, un artista es un currante. Yo curro todo el día porque me encanta mi profesión. Si tenemos esa palabra, artista, como un trabajador que no descansa, entonces sí, eso es lo que yo soy, porque me encanta. Me encanta estar buscando información, leyendo un libro o escribiendo cualquier pensamiento que me viene. Pero si entendemos como artista ser “el que le gusta que le alumbren las luces”, pues ese no soy yo. A mí lo que me gusta es tomar una cerveza con mis amigos y estar tranquilo. Pero vamos, supongo que va un poco unido. No sé si te he contestado.
Sí, claro que sí. La pregunta la redactamos pensando en el habitus -por así decirlo- de un artista: Hay trabajos en los que tú haces tus horas de trabajo y cuando sales, te vas y a otra cosa. Hay otros en los que no. Hay trabajos en los que tú eres esa cosa siempre, las 24h, ¿no?
Claro. Mira, yo ahora voy a hacer una producción en Oviedo. Voy a hacer una zarzuela y sé que, estando allí, tengo que estar callado, no puedo salir, no puedo beber… No salgo ni bebo porque hace mucho frío. Eso para cuidar la voz es imprescindible. O cuando hago de payaso, o hago rutinas de canto, no puedo salir, no puedo tomar una copa. Tengo que prepararme física y mentalmente. ¿Sabes la expresión “calienta, que sales”? Pues es eso: Siempre tengo que estar preparado y, a veces, eso requiere sacrificios.
10. ¿Te podemos ver en alguna producción que esté ahora en cartelera?
En Febrero estrenaré producciones como director. Por ejemplo, lo que he dicho de “Milenial The Show” en el Teatro Alfil. Luego, estrenaré otra que se llama “Orquestina Madriz”, que ahí sí que voy a actuar yo. Estaré los últimos domingos de cada mes en el Teatro Pavón. También sigo con mi obra, “Payaso”, que me ha dado tantas alegrías: Nos hemos llevado el Premio a Mejor Espectáculo Musical Off, lo cual ha sido maravilloso. Y nada, a seguir trabajando con la productora, estrenando y estrenando…
¡Qué bien! Nos alegramos un montón, Alberto. Nada más. Esto ha sido todo. Muchas gracias por compartir con nosotros este café con 10 preguntas y dejarnos un pequeño hueco para mirar más allá del telón.
Nada. ¡Gracias a vosotros! Ha sido todo un placer.




