Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Email

10 preguntas y un café con Priscilla Ramírez

¿Te gusta la estética? Entonces you must read this post, pues hoy nos acompaña a tomar nuestro café con 10 preguntas todo un ejemplo de superación, una auténtica modelo a seguir para cualquier mujer del Siglo XXI: Priscilla Ramírez, fundadora y directora general de Koker, empresa española de moda hecha por y para mujeres.

Nacida en León Guanajuato, México, y criada en Toledo, España, creció jugando con Legos y diseñando sus propios cortes y confecciones de moda desde que era muy pequeña. Este indomable espíritu emprendedor y comunicativo la impulsó a licenciarse en Publicidad y Relaciones Públicas y, posteriormente, en Periodismo, así como más tarde la llevó a fundar Koker, una marca de moda que ocupa un puesto distinguido entre las empresas españolas más disruptivas del mercado internacional.

Koker tiene como objetivo proporcionar ropa para perfiles de mujeres que a menudo son pasadas por alto por el mundo de la moda, como aquellas mayores de 35 años con cuerpos reales. En 2023, se embarca en nuevos sectores, como el de la medicina estética, con la apertura de la Clínica Médico-Estética Ferraro.

Ya queréis conocerla, ¿verdad?

¡No esperemos más! Priscilla, ¿cómo estás?

Muy bien. Encantada de estar con vosotros esta tarde.

 

1. ¿Qué te llevó a fundar Koker y qué obstáculos tuviste que superar en el camino?

Lo que me llevó a fundar Koker fue, más bien, la casualidad. Cuando me quedé embarazada de mellizos en el 2014, yo vivía y desarrollaba toda mi carrera en Madrid, y cuando me di cuenta que venían mellizos, pues quise volver a Toledo con mi familia para que me ayudaran y ahí tuve que empezar desde cero. Siempre me ha gustado todo el tema de la moda, pero lo veía muy complicado también, por eso nunca me había dado por dar el paso. Lo veía como un sector con mucha competencia. Pero se presentó el momento y decidí subir a este tren. Entonces, en el 2014 abrí mi primera tienda en el casco antiguo de Toledo y ahí empezó todo.

 

2. ¿Cómo describirías la filosofía y la visión de Koker?

Desde un primer momento lo teníamos lo teníamos muy claro: Queríamos vestir a mujeres reales con cuerpos de verdad. Teníamos claro que en el nicho de los adolescentes de 17, 18  ó 20 incluso, no íbamos a entrar.

Queríamos vestir a la mujer, de forma divertida, sin encasillar a una mujer de 60 años en ropa aburrida, porque hoy día una mujer de 60 con una mentalidad y un espíritu joven no tiene por qué ir vestida con marcas que se asocian a ese tipo de edades de mujeres.

Y, la verdad, triunfó muchísimo. Gustó muchísimo todo nuestro patronaje, la explosión de colores y todo eso ha sido lo que nos ha hecho crecer tanto.

 

3. ¿Cómo se diferencia Koker de otras marcas de moda?

Hay muchas cosas que nos distinguen. Por ejemplo, hemos diseñado un patrón talla única, con independencia del cuerpo que tengas: Sienta muy bien, tanto a una talla S, como a una XL. También, atacamos a todos los sentidos, desde la vista, con el escaparate nuestro tan representativo de las flechas, hasta el olfato, con un olor nuestro, especial, que sale fuera de las tiendas.

Cuidamos mucho todos los espacios: Los probadores, los colores… Todo está muy medido. Pero, para más inri, nuestras dependientas han de pasar un curso de Personal Shopper, para que sepan asesorar con los principios básicos: Más peso, menos peso, qué corte de pelo te queda mejor con x ropa, parte de arriba, parte de abajo… Eso es imprescindible y un valor añadido que nuestra clienta sabe que ofrecemos.

Es un cóctel de presentación impoluta, donde el 90% del que entra en nuestra tienda sabe que nuestras prendas son una apuesta ganadora. Además, otro secreto muy importante es entender que no es el dueño de la tienda, ni el diseñador dos años antes, sino que es el público quien decide lo que lo que le gusta y lo que no.

Nosotras tenemos un programa que detecta la velocidad de venta. Es decir, me siento en el ordenador con el equipo todos los lunes y juntas extraemos toda la información que detectamos, desde que se cuelga una prenda, hasta que se vende, si ha pasado un día o 15. Lo miramos todo. Y, en base a eso, empezamos a hacer las siguientes producciones para la semana siguiente. Nosotras hacemos producciones semanales, que es una auténtica barbaridad. Lo podemos hacer porque fabricamos en Europa. Si viniera de Asia sería imposible.

Desde que detectamos una tendencia, hasta que está en tienda, en 20 días lo podemos conseguir y eso es, realmente, un tesoro que hemos conseguido. No es casualidad que estemos vistiendo a tantas caras conocidas de televisión, mujeres de la música, mujeres del cine, mujeres de teatro. Ellas necesitan también mucha rapidez, estar mucho tiempo en pantalla y consumir mucha ropa. Y tenemos que pensar en todo tipo de modelos, porque nosotras hemos vestido a una Lidia Lozano, a una Marta López, una Rosa López, una Thalía, una Eva Luna, que tiene una 36 también… O sea, quiero decir que es un abanico tan amplio que es lo que realmente nos hace estar ahí en las primeras posiciones.

 

4. ¿Qué desafíos enfrenta el sector de la moda en la actualidad y cómo se adapta Koker a ellos?

Pues el más claro ha sido la pandemia. Nosotras, por ejemplo, no teníamos tienda online, porque nuestra experiencia se vivía en tiendas, a nuestras clientas les gustaba tocar la ropa, probarse la ropa, ¿me explico? Era una experiencia que se hacía dentro de la tienda.

Pero, obviamente, llegó la pandemia y decidimos que nuestro reto más grande era transmitir toda esa experiencia de tienda al mundo digital. Siempre lo digo: El mayor reto que tengo es conseguir que Koker digital pueda transmitir la misma experiencia que transmitimos en tienda. Y, poco a poco, lo vamos consiguiendo.

 

5. ¿Cómo seleccionas los productos que ofrecéis en Koker y cuál es el proceso de diseño detrás de ellos?

Hay varios factores de donde extraemos esa información: La primera y principal es la que te comentaba antes. No decide nadie, por muy creativo que sea o muy diseñador que sea. Eso creo que es un fallo que comete mucha gente, sobre todo a nivel personal.

Cuando diseñas tu propio trabajo, tú lo diseñas para ti, pero es muy difícil que lo que a ti te guste pueda valer a la amplia masa, que en el fondo son los que tienen que consumir tu producto.

En nuestro caso, nosotras no decidimos. Decide el cliente y, en base a lo más vendido, seguimos produciendo. Por ejemplo, si se ha vendido un vestido con un patrón X en verano y ha sido un top ventas, pues nosotras cogemos ese patrón y los adaptamos para invierno con manga larga, o le cambiamos incluso el tejido.

Tenemos ahora mismo 60 patrones, que son el leitmotiv de Koker, nuestro secreto de la Coca-Cola, por así decirlo. Son patrones que sabemos que triunfan y en base a esos 60, vamos jugando. Ahí sí que le echamos la creatividad, en nuestros diseños a nivel de estampados y de tejidos, pero sin tocar un ápice lo que es el patrón que sabemos que funciona. Una combinación entre lo que dice el cliente y nuestros patrones estrellas, adaptándonos a cada temporada del año, es la fórmula que tenemos de producir.

Además, todas nuestras fábricas están en Italia y en Francia. De hecho, yo me voy este lunes allí, a Italia. Trabajamos con fábricas muy concretas y especializadas: La que nos hace solo linos, la que nos hace solo algodones, etc. Ellas saben lo que queremos, saben lo que nos gusta y no tenemos que estar constantemente allí en fábricas, pero cada cambio de temporada más radical, como ahora, de invierno a primavera, siempre tenemos que ir allí para presentar patrones nuevos, para conocer tejidos, etc. Ese es el motivo, por ejemplo, de mi viaje de la semana que viene.

 

6. ¿Qué importancia le das a la sostenibilidad y la ética en la fabricación de la ropa de Koker?

No sé si conoces que nosotros tenemos una segunda marca. Te voy a explicar el motivo real por el que no es tan conocida como Koker: Nosotros tenemos la marca Moolberry, que nació hace 4 años para, efectivamente, estar presentes en esto. Que a mí me parece lo más, pero tiene sus complicaciones.

Para que te hagas una idea, hacer un tallaje de chaqueta vaquera implica tirar a los ríos siete litros de pintura. Obviamente, eso es barbaridad. ¡Siete litros por una sola chaqueta vaquera! Imagínate lo que hay en el mundo entero…

Por eso creamos la marca Moolberry, que trabaja 100% moda sostenible: Algodones reciclados, fábricas donde trabajamos que están en Portugal y tienen su propio proceso donde limpian las aguas para volver otra vez a la pintura… ¿Qué pasa? Pues que esto eleva los costes muchísimo.

Hoy en día, siendo muy franca, todos estamos muy concienciados, pero cuando nos toca el bolsillo, nos lo pensamos un poco más…

Si tienes un vestido que te cuesta 30 y tienes uno hecho con algodón reciclado que te cuesta 60, y los dos son exactamente igual al ojo y al tacto, vas a coger el de 30. Lo haces así, porque, por mucha conciencia, la economía no lo permite.

A nivel de costes de producción, el hecho es totalmente demoledor. Ese es el único problema: No puedes competir en precio. Pero bueno, por otro lado, si estás aquí en Toledo y quieres encontrar un damasquino como lo había antaño, uno de verdad, donde estaba el damasquinador incrustando el hilo de oro, pues eso cuesta porque hay un trabajo artesanal.

Quiero decir, es muy costoso hacer ropa reciclada. Si es por conciencia, como si es por artesanía, la compras. Pero la realidad es que el precio de la prenda al consumidor final y la mentalidad no está preparada todavía, al menos en España.

 

7. Dado que te has expandido con la apertura de la Clínica Medico-Estética Ferraro, ¿cuáles son tus planes de futuro para estas empresas?

Yo siempre he tenido en mente cerrar el círculo: No solo vestir a mis clientas por fuera, sino también por dentro y con un añadido: Poder tratar también al hombre.

Hoy, el hombre cada vez demanda más, tanto ropa, como servicios estéticos. Eso es un hecho que, desde que llevo a la clínica, es indiscutible.

Así, la idea es tratar Ferraro con la misma filosofía que hemos hecho en Koker: Los tratamientos más prestigiosos de medicina y de estética a precios que todo el mundo pueda pagar.

La clínica está en Serrano. Es preciosa, en un entorno que, aparte de hacerte cualquier tratamiento, vives una experiencia y a unos precios totalmente de mercado. Lo mismo que hacemos con la ropa, lo hemos llevado al sector médico-estético.

¿Planes de expansión? Pues conociendo lo inquietos que somos, no sé si llegaremos tan lejos como con Koker, pero desde luego, vamos a abrir tiendas. Yo siempre digo de broma: “Como como el Cholo Simeone, partido a partido”. Nunca hay planes, no tengo un plan de expansión fijo, ni unos objetivos marcados de abrir tantas clínicas o tantas tiendas. Hay que estar atentas al cambio y si surge la oportunidad, pues hay que cogerla.

priscilla_ramirez_ferraro

8. ¿Cómo ha sido la respuesta del público a la apertura de Ferraro?

Muy contentos. Esto no es vender un vestido. Un vestido, a ti te gusta y te lo compras por 30 o 40 euros. Te los vas a gastar sin mayor problema. Aquí no. Aquí tienes que demostrar cómo son tus tratamientos, pues hablamos de precios mucho más elevados. Aquí hay que fidelizar de una manera mucho más importante, sembrar mucho para recoger, pero en estos dos meses que llevamos, lo que me hace estar súper tranquila es que todo el cliente que ha probado ya nuestros tratamientos se ha vuelto recurrente. Ellos mismos son los que, con su boca a boca, están subiendo a la clínica.

 

9. ¿Cómo ha afectado la pandemia de COVID-19 a tus negocios y cómo has respondido a los cambios en el mercado?

Tras la pandemia, hubo muchos negocios que cerraron. Esto, por supuesto, es una pena, pero también pudimos adquirir locales que para mí eran inaccesibles. Estoy hablando de una calle Sierpes o un Serrano.

Pudimos adquirirlos porque había mucha oferta y poca demanda. Además, arrancamos toda la parte online, que hasta entonces ni se nos había pasado por la cabeza.

Por otro lado, llevamos muy poquito, pero si ha habido una cosa que me ha llamado mucho la atención… Esto es la realidad, lo que yo veo: Me llama muchísimo la atención como niñas de 17, 18 o 20 años pasan por la clínica para ponerse la boca así, o para ponerse tal y yo, mi opinión más sincera, es que quieren hacer reales filtros de Instagram. Ese es el peor daño que ha hecho la pandemia: Las redes sociales. Los adultos sí, pero las que no saben, ven eso y quieren eso. Casi que tienes que pedir consentimiento de sus padres…

Quiero decir, que las redes sociales, en pandemia dieron un boom y todo eso a nivel estético también se ha notado muchísimo. La gente quiere estar guapa en sus redes sociales. Pero las niñas pretenden ser su propio filtro de Instagram y tienen que entender que eso no es una belleza real.

Por otro lado, el 95% de todos los clientes que pasan a la clínica saben perfectamente a lo que van: Buscan tratamientos buenos, traídos de Estados Unidos o de Suiza. Eso es lo que estamos ofreciendo en la clínica. Hablamos de una cuestión de salud y belleza, porque son tratamientos no invasivos, entonces también estamos hablando de cuestiones de salud. La decisión ya es del médico, de nuestro médico.

Él tiene las manos expertas y la clínica cuenta con 11 certificaciones internacionales. Todas nuestras máquinas son europeas y todo está certificado. O sea, quiero decir que con la salud no se juega. Eso es lo más importante. Con la salud no se juega y, tanto en Koker como en Ferraro cuidamos la salud y la belleza, por dentro y por fuera.

 

10. ¿Qué consejos le darías a las mujeres emprendedoras que buscan seguir tus pasos y fundar su propia empresa?

Si es verdad que a veces me preguntan que cómo lo hago y esto, y lo otro… Pero yo siempre digo lo mismo: Obviamente, todo tiene un lado bonito y un lado menos bonito.

El lado menos bonito es que yo he sacrificado prácticamente todo a nivel familiar. Desde que nacieron los mellizos hasta que montamos la clínica, te puedes imaginar todos los viajes, todo lo que ha pasado… Se sacrifica mucho, hay mucho que hacer, mucha tienda, mucho país, muchos vuelos. Eso hay que ponerlo en la balanza: La conciliación familiar.

Pero, por otro lado, hay dos cosas en la vida en las que no puedes ahorrar, porque pasas un tercio de tu vida en ellas: Una es un colchón y la otra es el trabajo. En eso no hay que escatimar nunca, porque pasas un tercio de tu vida durmiendo y el otro tercio de tu vida trabajando. Como no ames tu trabajo, si no lo adoras, no lo vives y no lo disfrutas cada día, estás mal. Para mí la palabra trabajo no existe, porque es mi diversión, es mi hobby y yo creo que la única premisa que puedo transmitir es que yo no tengo trabajo.

Yo hago lo que me gusta y tal vez por eso voy escalando. Yo me levanto y me da lo mismo que sea un lunes o que sea un sábado porque siempre tengo algo que hacer, algo que me va a encantar y que me va a ilusionar. Cuando tienes esas ganas, el tope lo pones tú.

 

¡Qué sabias palabras y qué gran energía, Priscilla! Realmente, eres toda una inspiración. Al escucharte, dan ganas de salir al mundo y comérselo. Muchísimas gracias por compartir todo esto con nosotros, por regalarnos un poquito de tus ganas y tu fuerza.

Nada, a vosotros. Y ya sabéis, cuando queráis, tanto en Koker como en Ferraro, estamos para cuidaros por dentro y por fuera.